OBRADOVIC Y LA TEORIA DE LOS ROLEX

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De lleno ya en el inicio de temporada en las diferentes disciplinas, viviremos en lo que a los entrenadores se refiere una misma escenografia que se repite año a año, entrenadores recien llegados exponentes de una nueva ilusión, de un nuevo paradigma, otros que permanecen sustentados tras unos resultados positivos de la temporada anterior, unos seguidores de una filosofía y estilos concretos deseosos por ponerla en practica, otros asentados en su currículo y trayectoria donde nadie puede osar a ponerla entredicho, unos con un afamado buen rollo entre jugadores y jugadoras y otros que simplemente guardan las distancias por lo que pueda pasar. De todo un poco.

 

Pero en esta ocasión hay un regreso al banquillo que no podemos dejar pasar por alto, después de un año sabatico regresa una figura, sin duda el buque insignia de la última década en el mundo del baloncesto, no un entrenador sino un activista de las personas y un gran gestor del talento, que es despúes de todo lo aquí nos interesa, Zeljko Obradovic.

De él se ha dicho todo, lo que ha ganado, dónde lo ha ganado y cómo lo ha ganado lo único que falta por saber es por qué lo ha ganado, donde reside su éxito en clave de dirección de grupos y personas.

Deberíamos retrotraernos un poco a sus inicios, en una magnifica entrevista en el blog “Vive el basket” de Eduardo Burgos, Zeljko hace alusión a que todo su universo baloncestístico se elaboraba desde el autodidactismo y desde una inquebrantable adhesión al baloncesto “ toda la información me llegaba desde la experiencia personal, siendo jugador con diecisiete años ya entrenaba a los niños de los colegios cercanos a mi casa…por eso desde mi juventud he amado más al baloncesto”, creando su propio baloncesto. Puso la experiencia adquirida al servicio de la creatividad ( algo que no se enseña en la escuela de hoy) “no matéis a vuestros jugadores dejarlos que jueguen” suele decir.

A partir de este vinculo, de este “amor” al baloncesto Zeljko desarrolla el punto clave, la techne, lo que hoy llamamos innovación, descubierta hace más de dos milenios, es el arte o la técnica, de construir una realidad donde antes no había nada. Como el zapatero, el escultor, o también hoy en día el diseñador, el emprendedor o el cineasta, de igual manera Obradovic desde la juventud hasta hoy se ha destacado por crear su propio baloncesto donde antes no lo había, “ empezaba a apuntar los entrenamientos que realizábamos y los ejercicios que practicábamos.. sabiendo que nuestro baloncesto siempre se ha caracterizado por el buen tiro y el buen manejo de balón” de este modo además de aumentar su conocimiento también aumentaba su organización, la clasificación de lo aprehendido, y la puesta en marcha de su metodología práctica que lo acompañara durante toda su carrera.

Ni una palabra todavía de gestión de grupos, busca de liderazgos, otorgar roles.. nada de eso, estamos hablado simplemente de ejecutar una PASIÓN sustentada en unos principios que permitan ir desarrollando un plan que cohesione y articule todo y que no reste autenticidad ni creatividad a áquella. Por eso si algo tiene que tener claro un entrenador en sus inicios es que esos ejercicios que aplica por ingenuos que parezcan son la llave a un desarrollo formativo posterior, teniendo tiempo por delante de acudir a otras fuentes, y establecer un reciclaje continuo.

Rápidamente y a medida que avanzaba su carrera nos acercamos a otro elemento no menos importante, el tratamiento del talento: concepto tan necesario y de la misma manera tan prescindible, si no está envuelto en trabajo. Lo define de la siguiente manera  “el talento sólo es que el jugador más rápido y más fácil puede aprender algo”. Desde luego confía en lo talentoso, en el genio como parte integrante de los buenos jugadores, llegando a afirmar que “sin talento no se consigue nada” . Zeljko se presenta aquí como un gestor de personas, no dando jamás un talento por perdido. Los quiere a todos, y los quiere mejorables, protestones, delincuentes, vagos, engreídos y de cualquier otra calaña, su carrera da sobradas muestras del trabajo con ellos, nos habla por ejemplo de los comienzos del que fuera uno de los mejores jugadores de Europa, Danilovic “La gente no se lo va a creer si les digo que Danilovic ha recibido en categorías de formación no la mano “dura”, sino una mano de “piedra”, pero él ha tenido una voluntad de hierro. Cada día no paraba el entrenamiento hasta anotar 1.000 tiros. No intentos, sino tiros….”  A lo que añade en referencia sin duda a la actual salida al estrellato de jugadores imberbes “Si el jugador joven gana pronto mucho dinero, existe una gran probabilidad de que se olvide del trabajo”. Lo dicho el talento sin actitud es como un rolex sin muñeca.

En la misma línea reconoce  Pepe Laso que una ocasión le llego a escuchar decir   “ yo quiero siempre a los mejores dádmelos y haré un equipo con 12 lideres” echando por tierra la archiutilizada, tanto en deporte como en la empresa teoría de los roles, abogando por un liderazgo compartido, empezando por él mismo con su ayudante.

La teoría de los roles nos habla de esa conjunción de saberes y competencias que repartida de forma equilibrada y armoniosa da como resultado el cuadro perfecto de desarrollo de un equipo o de una empresa. Falso, el deporte no es una empresa, aplica conocimientos de la empresa pero no es una empresa y si en una empresa te vale un perfil determinado enfocado a una función más o menos importante, en deporte profesional sólo te vale ganar y para ello sólo te valen los mejores, los rolex o aquellos que desde un talento innato se disponen a querer ser mejores. ¿ Verdad, Zeljko?

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