LIDERAZGO COMPARTIDO PARA EL DEPORTE

cuerpo tecnico

Dice Giovanni Sartori uno de los principales pensadores de nuestro tiempo, que “ el oficio de pólitico en este tiempo es muy duro, antes no estaban tan expuestos ni había tanta televisión ni ellos tenían que dar una entrevista cada día”. Extrapolando esta reflexión al deporte, viendo por ejemplo la importancia que tienen los espacios deportivos en los informativos de televisión, nos damos cuenta de que no sólo en la política, es en el deporte donde se supera con mucho cualquier otra forma de crear juicios paralelos, debates y estados de opinión. Y gusta porque por encima de todo sabemos que cuando se cierra un vestuario ahí no estamos nosotros pero nos encantaría poder estar.
En esta búrbuja deportiva, el papel que recae en los entrenadores es el de mayor calado. A ellos los críticamos, los endiosamos, los encasillamos, son el centro sobre el que gira la concreción de un estilo, la satisfacción de unos aficionados y el logro de un resultado. Casi nada, para que luego digan que no son importantes. Pero ellos, ¿ a quién acuden?, ¿ donde se refujián? El que opta por la excusa queda retratado, el que se enfrenta al equipo debe entender que su camino será tortuoso puede que al final encuentre la luz pero ha de saber que sus espaldas sufrirán más de un sablazo, y el que se enfrenta a la dirigencia sabe que será ratificado osea cesado en breve. En esto el deporte ha evolucionado poco o nada. Sólo algunos casos recientes, nada que ver con el entrenador todopoderoso de finales del siglo XX y principios del XXI, nos introducen hacia donde caminará la dirección deportiva en los próximos años, el liderazgo compartido.
Básicamente, esta es una cuestión que atañe a los propios protagonistas, los entrenadores, porque alguien me puede decir a quién le iba importar lo que podía pensar Tito Vilanova cuando era segundo de Guardiola. Pues la respuesta nos la daba el propio Guardiola a él sí y mucho. Dejando vía libre para que su segundo se manifestará primero ante él con una visión critica de los conceptos técnicos y humanos a aplicar, y luego ante los medios de comunicación reivindicando para sí un espacio que le pertenecía, un espacio que ellos empezaron a diseñar,a compartir, y a unificar cuando entrenaban al tercera división del Barcelona.
Es por ello que una de las principales características del liderazgo compartido es esa simplemente compartir, desde el mayor grado y anexión posible a una idea, y desde el profundo conocimiento mutuo. No cabe duda que no es suficiente, a nivel administrativo ( la ficha de primer entrenador siempre será individual), a nivel externo con los medios, con los aficionados con la sociedad, el papel del entrenador principal siempre asumirá los azotes y los parabienes de la opinión pública. Pero el trasfondo de la cuestión es que la corresponsabilidad a nivel interno se fragmenta y por lo tanto el sentido de pertenecia aumenta disminuyendo la dependencia en la toma de decisiones y resolución de problemas sobre un mismo sujeto.
Otro de los casos actuales de liderazgo compartido, es el que se da entre entrenador y jugador. La vieja relación distante, de constantes altibajos, vive una nueva dimensión con la selección española y su manifestación más importante con Del Bosque y Xavi Hernández. Aquí el compartir se convierte en una ocasión, una ocasión única de ambos lideres para juntar sus caminos provenientes desde diferentes escuelas y aportar nuevas formas de ser para ejecutar nuevas formas de hacer. Se trata de una concesión hecha a medida por el entrenador que se rinde ante la figura del deportista defendiendo la misión y valores del jugador por encima de él mismo. Las fuerzas en este modelo quedan repartidas asumiendo Xavi Hernández aquello que entendemos como la prolongación del entrenador en el campo y cuyo resultado ha sido la etapa más gloriosa del fútbol español.
Finalmente otro caso sería el que algunos llaman la capacitación temporal del ayudante a desempeñar funciones de primer entrenador en momentos concretos. Quizá el mejor caso al respecto es el de Zeljko Obradovic y su compañero de fatigas Dimitris Itoudis,a éstos les hemos visto en la dirección técnica de partidos absorbiendo ambos tareas constantes de dirección técnica con la misma receptividad por parte de los jugadores en ambos casos.
Es verdad que el baloncesto se mueve en prestaciones y diseños muy específicos de los equipos técnicos, donde a la hora de la verdad éstos conforman eslabones funcionales para suministrar el máximo de información y recursos al entrenador jefe, pero que se quedan muy lejos de coparticipar de la creación de la identidad, de la forma que toma el equipo en el juego. Sin embargo a la hora de verdad no debería ser tan diferente crear un liderazgo compartido entre dos entrenadores como órgano de decisión máxima a nivel interno. Y esto es lo que pasaba con Zeljko y Dimitris o por ejemplo con Chus Mateo y Sergio Scariolo o la excepcional pareja que formaron Aito García Reneses y Sito Alonso hace unos años en el Joventud de Badalona con excelentes resultados.
Estamos advertidos por tanto de que la gestión interna del deporte en la conducción de equipos está cambiando sólo queda que nos preparemos a identificar a quienes son los más dispuestos a asumir estos cambios.

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