De un vistazo, Baskonia

El mayor reconocimiento a este equipo se produjo este pasado año. La organización de la Final4 en Vitoria fue el colofón a más de 30 años de la mejor gestión deportiva en el mundo del baloncesto. El presidente Josean Querejeta ya lo dijo «mi mayor deseo es poder organizar una Final4 en Vitoria» a falta de ganarla, el club ya ha estado en cuatro ocasiones en la Final4, la cumbre a nivel de gestión ya ha sido lograda.

Vitoria es una ciudad pequeña, una aldea en comparación con las grandes ciudades que componen la Euroleague, pero resiste y esta última temporada se recordara como el mayor acontecimiento deportivo vivido en el País Vasco hasta la fecha. Con poco más de 250.000 habitantes, en la ciudad solo se habla de 2 cosas del tiempo y de baloncesto. Del tiempo poco se sabe, nunca se acierta, el paraguas siempre en la mano, en un mismo día se pueden contemplar las 4 estaciones del año, en baloncesto es igual la misma incertidumbre, el mismo proceso de cambio pero todo se lleva mejor con una plaza fija en la Euroleague como club fundador de la misma.

Desde 1959 fecha de fundación del club, dos patrones han guiado la historia del club, el carácter y la incertidumbre. El carácter forjado en muchas décadas de pelea, de pasión, de jugadores esforzados, de campos de tierra, de asfalto, de cualquier modo y en cualquier parte… de aquellos jugadores que enseñaron el camino, el sufrimiento, y el amor inquebrantable a unos colores y lo trasladaron a las siguientes generaciones. Ese carácter es el que ahora en la época moderna donde el deporte es pura incertidumbre, el ganar y el perder forman parte del mismo estado de cosas, donde la victoria es efímera y la derrota simplemente cambia ciclos, lo que hace que todo se mantenga en pie donde esta, que nada se tambalee, y que todo siga su propia evolución, porque la impronta ya esta marcada. Baskonia ha encontrado en este contexto entre el carácter y la incertidumbre su razón de ser.

Heraclito sin duda sería del Baskonia, el río sería el Baskonia y el agua distinta y cambiante a medida que pasa, serían todos y cada uno de los activos, profesionales, jugadores, y entrenadores que han pasado y pasaran en una organización en la que solo se pide una cosa por encima de todo, ambición y esfuerzo. El que lo da se queda y el que no se va, así de simple así de sencillo.

La incertidumbre de los finales de temporada con los recortes presupuestarios, la ausencia de un proyecto de cantera, y sobre todo la salida de los mejores jugadores, solo hace redundar en los mismos principios, búsqueda de personas, de jugadores que antepongan o por lo menos no contrapongan su bolsillo a sus ganas por mejorar, evolucionar y de crecer. Los dos empleados más longevos del club el presidente Josean Querejeta, y el general manager Alfredo Salazar, personalizan en sus figuras la permanencia y el cambio que define al club.

El club lo pone muy fácil, es tu decisión, aquí lo tienes todo para tú último gran salto hacia la NBA, hoy Vicent Poirier, ayer Luis Scola, Andres Noccioni, Pablo Prigioni, Arvidas Macijauskas, Tiago Splitter, Jose Manuel Calderon, Mirza Teletovic… y mañana? No lo sabemos de momento Michael Eric, Pierria Henry y Staukas son incorporaciones de un puzzle, que seguro dará que hablar.

 

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