LA CANTERA, QUE MEJOR MODELO

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Escuchaba hace poco a un entrenador de un conocido equipo filial de baloncesto enunciar las pautas que esta desarrollando con su equipo y que le llevan a ocupar actualmente puestos de ascenso de categoría, “preparar mentalmente a los jóvenes para que su aproximación al primer equipo sea lo más fácil posible, jugar como un equipo de cantera, presionando todo campo y arriesgando, y mirar al primer equipo con la ilusión de los chicos de querer ser llamado a un entreno,completar convocatorias, o simplemente hacer la rueda de calentamiento” dicho de otra forma concreción, estilo y sentido de pertenencia a un club. En primer lugar cabe destacar la satisfacción que un modelo de estas características puede dar a las personas que lo dirigen, a los entrenadores y a los jugadores por llevar a cabo algo en lo que creen y que pese a estar compitiendo en categoría profesional con la consiguiente guillotina de los resultados acechando, no quieren renunciar a ello. En segundo lugar, queda claro que en los deportes de equipo y prácticamente en todas las disciplinas, se mezclan dos visiones distintas, una la oficial la resultadista del primer equipo y otra la genuina, la de su cantera.

Esta doble manera de ser hace que muchas veces un club zozobre sin conocer su identidad y sobre todo le haga dudar del tipo de club que quiere ser. Para colmo la parte de la cantera normalmente sin tanta presión por los resultados y evaluada de puertas hacia dentro, suele estar comandada por personas que llevan cierto tiempo desarrollando y ejecutando un modelo en el que creen, un modelo en constante revisión. De ahí el buen funcionamiento arraigado ya desde hace unos años hasta ahora, en muchas canteras de clubes de baloncesto importantes y menos importantes en España y su consecuente éxito en las categorías inferiores de la selección española.

Esto es así porque cuando se deja trabajar, sin injerencias, se alinean grupos de trabajo y se fusionan saberes en la misma dirección y sobre todo cuando el modelo no esta medido desde el resultado es más fácil que prenda una filosofía de éxito y se contagie en todo el club. ¿cómo es ese modelo?, decimos que existe un modelo de cantera sostenido cuando hay un dibujo exacto de lo que se quiere, que propicia la singularidad frente a otros competidores, y que apuesta por el desarrollo de personas-jugadores con patrones definidos y con continuidad en el tiempo. Vease Joventud de Badalona, ausencia de títulos,es verdad, pero afamada escuela, identidad de juego,vinculo social, y permanencia en la elite.

En contraposición a la cantera, está el primer equipo, ese ente que vive aislado demasiado lejos del día a día del resto del club y pendiente de ser juzgado o aclamado en función de los resultados. Evidentemente aquí emergen otros componentes. Pasamos del largo plazo al cortoplacismo, del mantenimiento del modelo a seguir en la cantera a la adjudicación de un proyecto, de una inversión importante, a un entrenador de postín, con experiencia, o promocionado desde unos buenos resultados del año anterior o simplemente rescatado de una buena agencia de representación.

Siempre hay excepciones pero el resultado suele ser el mismo es decir logro de objetivos entonces continuidad en el tiempo con el recelo constante de cuánto tiempo lograra mantener esa posición, o lo que es peor no logro de objetivos no continuidad.

Proyectos que se comen a proyectos. Jugadores y entrenadores que van y vienen. Gestores dejan paso a nuevos gestores. Ya no basta con ganar o salvarse, los clubes hoy en día deben tener variantes en la medición de sus resultados y una de ellas pasa por que lo que pase en la cancha sea atractivo, sea un signo de distinción y aporte un valor añadido al espectador. Cada día nos acercamos más y más al consumidor de espectaculo americano, sí creánselo. Optando por un producto que no le haga pensar, que le permita disfrutar, y si se puede ganar, méjor.

Un proyecto es por definición según la Rae, el primer esquema o plan de cualquier trabajo que se hace a veces como prueba antes de darle la forma definitiva. Moviéndose como una empresa que ansía salir de una pésima cuenta de resultados, un club que proyecta y proyecta sin descanso, cree a inicio de temporada y al rato deja de creer rompe con el proyecto, y vuelve a empezar una y otra vez esta condenado al fracaso. Es un tiempo pérdido y lo que es más importante un desgaste económico, de afición y de imagen inmerecido.

Lo adecuado sería guiar al club desde dentro para que el primer equipo fuera la plasmación de una idea en común. La cantera realmente es la que crea el modelo a seguir y, los profesionales del club internos o los recién llegados se ajustan a ese modelo, sin excepciones. Se establecerían nexos de unión entre todos los equipos del club, movilizando e intercambiando entrenadores e incluso creando planes de carrera, que puedan promocionar no sólo jugadores sino también entrenadores al primer equipo. Se pasaría de un modelo piramidal, a uno estructural, reconocible por todos y sostenible en el tiempo.

 

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